
La construcción del pavimento de adoquines seguirá, cuidadosamente, un orden en las actividades a realizar, para evitar desperdicios de tiempo y materiales, pues se tienen materiales y frentes de trabajo muy diferentes, que sólo cuando se coordinan debidamente permiten obtener un buen pavimento. La capa de arena ya colocada divide el área de trabajo en dos, porque ésta no se puede pisar ni desordenar. Por esto, se debe planear el suministro de materiales y equipos así: los de la base y la capa de arena llegarán por el lado hacia el cual avanza la pavimentación y los adoquines y la arena de sello lo harán por el lado terminado. Para poder colocar la capa de rodadura, que como se dijo está compuesta por la capa de arena, los adoquines y el sello de arena, es necesario tener listas todas las estructuras de confinamiento y de drenaje, que vayan a formar parte del pavimento, de modo que se forme una caja dentro de la cual se construya dicha capa. A continuación se describen las etapas constructivas de un pavimento de adoquines.
1) Se nivela la subrasante con las pendientes definidas por el diseño geométrico de la vía para el drenaje, de modo que sobre ésta se coloque después un espesor constante en toda el área del pavimento. Se retira el material que sobre en los cortes o se rellenan las zonas bajas, o huecos, con un material igual o mejor que el de la subrasante. La base se construye por capas de espesor constante en toda el área del pavimento. Cada
capa debe quedar completamente terminada (compactada) antes de colocar la siguiente. El espesor de cada una de estas capas es función del equipo que se tenga para la compactación.
Como al compactar una cantidad definida del material de base se reduce su espesor, es necesario colocar uno mayor, de material suelto, para que al compactarlo quede con el espesor
requerido por el diseño.
2) El confinamiento externo está conformado, en general, por el cordón de una acera, un bordillo contra una zona verde o un cordón a ras, contra otro tipo de pavimento. Como estos elementos están en contacto directo con las llantas de los
vehículos, serán de concreto de muy buena calidad y muy bien terminados. Los bordillos vaciados en obra se hacen con formaleta, vibrados y bien acabados, nunca de m ortero tirado como revoque. Tienen un espesor de 10 cm para tránsito peatonal, 15 cm para vehicular y 45 cm de profundidad, para que penetren 15 cm en la base. Si son prefabricados, necesitan un respaldo firme (acera) o un contrafuerte de concreto. Parte del confinamiento interno son las estructuras que están dentro del pavimento (sumideros, cámaras de inspección, unetas, etc.) Sus paredes serán de concreto, prefabricadas o vaciadas, con un espesor de 15 cm para tránsito vehicular, 10 cm para peatonal y con huecos de media pulgada de diámetro, cada 40 cm, en el nivel de la capa de arena, si son de drenaje. No hay que construir cordones transversales de confinamiento para los adoquines cada cierta distancia, por temor a que se corran, excepto cuando haya cambios fuertes en pendiente de la
vía. Si ésta tiene más del 10%, se confina al comenzar y terminar cada cuadra, en calles, y cada 100 m, en carreteras.
3) La capa de arena tendrá un espesor de 4 cm, antes de colocarle los adoquines, y será uniforme en toda la superficie del pavimento. Por esto, no se usa para corregir las irrregularidades con que pueda haber quedado la base, porque si se hace así, luego aparecerán estas irregularidades en
forma de ondulaciones de la superficie del pavimento.
Para colocar la arena se utilizan 3 reglas o codales, de madera o de aluminio, 2 de ellos como rieles y otro como enrasador. Deben tener 4 cm de alto. Los rieles se colocan paralelos, a ambos lados de la vía y en el centro, para cubrir todo su ancho con
solo dos pasadas. Estos rieles se asientan sobre la base ya nivelada y compactada. En el espacio entre ellos se riega suficiente arena suelta como para que quede un poco para arrastrar. El enrasador lo manejarán, desde fuera de los rieles, dos personas, pasándolo una o dos veces a lo largo, sin hacer zigzag.
4) La superficie de la arena enrasada quedará completa, sin huecos ni rayones. Si antes de colocar los adoquines, esta superficie sufre alguna compactación por el paso de personas, animales, vehículos, etc, la zona alterada se debe soltar con un rastrillo de jardinería y se vuelve a enrasar con una regla pequeña o con una llana.
5) Es muy importante que tanto el patrón como la alineación de los adoquines se m antengan a lo largo de la vía o zona que se vaya a pavimentar. Para esto se deben utilizar hilos, a lo largo y a lo ancho de la vía, colocados mediante estacas de madera, trozos de varilla para refuerzo o unos cuantos adoquines bien alineados y nivelados. Durante la colocación de los adoquines y antes de compactarlos, los colocadores se deberán parar sobre tablas, tablones o láminas de madera contrachapada o aglomerada y se deberán formar caminos para los coches que transporten materiales (como adoquines o arena), sobre los adoquines sin compactar. Los adoquines se colocan directamente sobre la capa de arena ya enrasada. Cada adoquín se toma con la mano y, sin asentarlo, se recuesta sobre los adoquines vecinos, justo en el punto donde se debe colocar. Después de ajustarlo contra éstos, se descorre hacia abajo y se suelta cuando se ha asentado sobre la arena. No es correcto asentar al adoquín primero sobre la arena y luego correrlo contra los adoquines vecinos, porque de esta manera se arrastra arena que no va a permitir que quede una junta pequeña.
6) Tanto la compactación inicial como la compactación final, que se hace con el sellado de las juntas, se debe hacer con un vibrocompactador de placa, de tamaño corriente, teniendo cuidado
de no utilizar equipos muy grandes en pavimentos con adoquines de 6 cm de espesor porque pueden fisurarlos. En la compactación inicial se deben dar, al menos, dos pasadas de la placa, desde diferentes direcciones, recorriendo toda el área en una dirección antes de recorrerla en la otra, y teniendo cuidado de traslapar cada recorrido con el anterior para evitar escalonamientos. Las labores de compactación y sellado del pavimento se llevarán hasta un metro antes de los extremos no confinados del pavimento, como en los frentes de avances de la obra en la pavimentación de vías; y esa franja que queda sin compactar se terminará con el tramo siguiente.
7) Para sellar las juntas se debe usar una arena fina, como la que se emplea para m orteros de repello. Para que penetre por las juntas debe estar seca y no tener granos de más de 2.5 mm de grosor. Nunca se le debe adicionar cemento, cal o
reemplazarla por m ortero, pues el sello quedaría quebradizo y se saldría con el tiempo. La arena se esparce sobre los adoquines, formando una capa delgada, que no los alcance a cubrir totalmente, y se barre con escobas o cepillos de cerdas duras, tantas veces como sea necesario, para que llene la junta. Este barrido se hace alternando con la compactación final, o simultáneo con ésta, si se dispone de personal.
8) La compactación final se hará con el mismo equipo y de la misma manera que la compactación incial, pero con el barrido simultáneo o alterno del sello de arena. Es muy importante que la arena no se empaste sobre los adoquines ni que forme morros que hagan hundir los adoquines al pasar la placa vibro-compactadora sobre ellos. Se deberán dar al menos cuatro pasadas con la placa vibrocompactadora en diferentes direcciones y traslapando cada recorrido con el anterior, o las pasadas necesarias para que los adoquines queden completamente firmes. Una vez terminada la compactación, se podrá dar al servicio el pavimento.